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La dimensión espiritual y el “triunfador infeliz”

La dimensión espiritual

Beatriz Santamarina

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21/03/2022

La dimensión espiritual del ser humano es el camino hacia la verdadera felicidad. “El triunfador infeliz” es aquella persona que cumple con todos los requisitos que en nuestra sociedad se supone dan la felicidad y el éxito. Sabe qué es “feliz” según los estándares sociales actuales, pero a pesar de ello encuentra su vida “vacía”. Se pregunta cuál es el sentido de su vida, el sentido de la vida. La respuesta solo puede encontrarla si se abre a considerar una nueva dimensión, la dimensión espiritual del ser humano.

Origen y desarrollo

Un espermatozoide, el mejor entre muchos, fecundó un óvulo haciendo posible el milagro de la vida. Una vida que se desarrolla en el útero materno hasta que, al cabo de unos meses, llega el día de ver la luz. Un trance que le marca de por vida. En ese momento se separa del sistema que le mantiene con vida y comienza a sobrevivir por él mismo.

Frágil e indefenso, pero con un poderoso instinto de supervivencia, consigue del mundo exterior todo aquello que necesita para seguir con vida. Pasan los años y, a base de prueba y error, circunstancias y experiencias de vida, interpreta este mundo y construye su forma de pensar, de sentir y de actuar. 

Cubre sus necesidades fisiológicas, de seguridad, de afiliación, de reconocimiento y de autorrealización (según la pirámide de Maslow). Se condiciona por sus padres, el entorno, la familia, las amistades y la educación. 

Crece, cultiva amistades, estudia, elige su futuro profesional, se enamora, se casa, forma una familia y consigue un buen trabajo. Digamos que cumple con los requisitos que en la sociedad se supone dan la felicidad y por los que puede ser considerado una persona de éxito.

Tiene un buen trabajo, se gana bien la vida, disfruta de una vida familiar satisfactoria y es reconocido, aceptado y valorado en su comunidad. Su vida no está ausente de problemas y de sufrimiento, pero, en líneas generales, se siente “feliz”.

¿Hacia dónde se dirige?

Llega un día en la vida en que, a pesar de saber qué es feliz, una sensación de insatisfacción empieza a aflorar, sensación que le hace sentir feliz pero vacío.

Comienza a preguntarse si la vida consiste en algo más que tener dinero, buscar el placer en el consumismo social y tener vida social. Se pregunta cual es el sentido de la vida, el sentido de su vida.

Se siente un “triunfador infeliz”.

Dos caminos

Al “triunfador infeliz” le invade el miedo, y si carece de recursos, puede caer en la tentación de mitigar esta sensación de vacío culpando al exterior de aquello que le ocurre en su interior. 

Algunos “triunfadores infelices” acaban desarrollando adiciones, problemas laborales, rompiendo familias e incluso cambiándose de lugar de residencia. Creen que el problema es el escenario y las circunstancias que les rodean.

A corto plazo, estas soluciones parecen ser la respuesta a su problema. Empezar de nuevo le motiva, le ilusiona y le mantiene entretenido. Pero le dispersan del verdadero problema, él mismo, su vacío. A largo plazo, por mucho que cambie el escenario, el protagonista sigue siendo el mismo, “el triunfador infeliz”.

Otros “triunfadores infelices” se dan cuenta de que, si quieren seguir siendo felices y estar bien, deben encontrar la respuesta a la pregunta: ¿cuál es el sentido de mi vida?

La dimensión espiritual

Una pregunta cuya respuesta solo podría encontrar si se abre a considerar una nueva dimensión del ser humano: la dimensión espiritual. Esta dimensión no es entendida como una dimensión religiosa, sino como una dimensión que le conecta con su ser más profundo.

Conectar con su mundo interior no es algo que le suceda de forma inmediata, sino que es el resultado de un proceso de varias etapas que implica mucho esfuerzo.

Esta dimensión es la que le permite afrontar su vacío desde otra perspectiva y abandonar sus patrones inconscientes en pos de decidir la actitud ante lo que si está bajo su control y puede cambiar. 

El camino hacia la felicidad verdadera

Numeroso filósofos, psicólogos y psiquiatras señalan la importancia de tener en cuenta la importancia de esta dimensión espiritual e integrarla en nuestra vida, puesto que mejora nuestro bienestar físico y emocional.

Entendernos a nosotros mismo, a los demás y a la vida nos permite vivir de una manera más consciente y disfrutar de una vida plena y feliz que, al fin y al cabo, es aquello que anhelamos todos los seres humanos, la felicidad verdadera.

“Conocer a los otros es sabiduría. Conocerte a ti mismo es iluminación”

Lao Tzu 

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